29 sept 2008

Recorte

Entrare, tomaré una fotografía y comenzaré a correr, cuando las gotas se detengan y el corazón se recueste, abriré el sobre, la trozaré, la armaré y la analizaré.

Después de unos días, la sigue mirando, sólo ve neuronas, ideas y planes, algo, gris, borroso y sin forma. Mientras su mirada recore aparecen miles de sinapsis. Al final se da cuenta de que nada tiene sentido, todo es confuso, los ideales y las acciones no se relacionan jamás, la realidad se aleja de la ilusa proyección de ellos mismos, la vida escurrió entre sus manos y sus labios, sin contar las manos externas.

Es hora de ver su propia fotografía, las mismas señales e impulsos, nada cambia, todo es estático, las dirige al Sol, las contrapone, y son idénticas, ambas presenatn un vago y pequeño recorte de algo que luce como sombras, seres inteligibles e inconcientes.

Uno de los dos toma su recorte, lo guarda en la memoria, lo troza, lo quema y esparce las cenizas llevandose impreso solamente el recuerdo en la memoria y el tatuae del polvo en los poros de la piel, el otro sigue sin saber que hacer con el recorte.

Esperara pacientemente hasta que los caminos y las impresiones sean menos latentes en el recuerdo, más imperfectas las líneas del destino, uno de los dos regresa a ver el recorte, dándose cuenta de que la fotografía lleva una leyenda por detrás "jamás, fue y o será".

Ambos se convencen de que un rayo de luz toco el papel, la foto se veló y la historia nunca existió.
A punto de finalizar este mes, la soga aprieta el delicado tallo de las flores rojas que cuelgan sobre el tejado de la vieja casa situada en la esquina de la calle olvidada, las hojas de los costados comienzan a caerse debido a la resequedad y la debilidad.

Un rayo de luz se refleja en los pétalos de la flor gastada por las miradas, casanda de mirar pasar a la misma persona una tras otra vez, se pregunta si aún respira, si aún la mira. Se ha equivocado, la solitaria anciana que pasa siempre por ahí jamás ha notado que se encuentra en ese lugar desde hace años.

14 sept 2008

la Y

Me encuentro en una encrucijada, en medio de una Y formada por un par de caminos, el primero luce sencillo, tiene atajos, sólo tiene espacio para viajar sin compañía, para aravesarlo sin ningun tipo de equipaje, el segundo parece más complicado desde aqui puedo ver los obstaculos, aunque es muy amplio.

Vaya! q díficil decisión se detiene a pensar, mira su reloj y nota que los segundos escurren entre sus dedos, apresura su mente y su corazón a tomar una decisión, prefiere el primer camino sabiendo que es más sencillo sabiendo que es aquel que le provocará el dolor más insaciable y bañado de sangre.

Retrocede un poco y mira con más atención, pensando que tal vez no sea el camino correcto pero si el que logrará dejar que se formen más Y para el resto de los viajeros.

Mmm... una gota de miel corre por su mejilla, está apunto de sentarse a mirar la Y, dejando que las manecillas sigan su curso, pero de pronto otro viajero la toma de la mano, le dice que pare de llorar, l recuerda la vieja anecdota de las ranas:

Un día un niño se encontraba triste porque habia muerto su rana, se tiro a llorar y ya no quería jugar, llegó otro niño y lo invitó a divertirse, el primero se negó a acompañarlo, así que su nuevo amigo le dijo: " busca a otro niño que nunca haya perdido nada ni a nadie, entonces te dejaré llorar todo lo que quieras". El niño corrío preguntando por toooda la ciudad, pero nunca encontró alguien que le dijera que no habia perdido nada, así que entendió que no es la primera ni la última persona en perder algo.

Tras la anécdota enteníó que no podía sumirse en la propia cmpación de ella misma, se puso de pie y con un miedo inmenso pero cn coraje dío el primer paso, aún sosteniendose de su nuevo compañero eligió dar otro, aún corre el dulce fluido por sus ojos pero también sigue caminando