Me encuentro en una encrucijada, en medio de una Y formada por un par de caminos, el primero luce sencillo, tiene atajos, sólo tiene espacio para viajar sin compañía, para aravesarlo sin ningun tipo de equipaje, el segundo parece más complicado desde aqui puedo ver los obstaculos, aunque es muy amplio.
Vaya! q díficil decisión se detiene a pensar, mira su reloj y nota que los segundos escurren entre sus dedos, apresura su mente y su corazón a tomar una decisión, prefiere el primer camino sabiendo que es más sencillo sabiendo que es aquel que le provocará el dolor más insaciable y bañado de sangre.
Retrocede un poco y mira con más atención, pensando que tal vez no sea el camino correcto pero si el que logrará dejar que se formen más Y para el resto de los viajeros.
Mmm... una gota de miel corre por su mejilla, está apunto de sentarse a mirar la Y, dejando que las manecillas sigan su curso, pero de pronto otro viajero la toma de la mano, le dice que pare de llorar, l recuerda la vieja anecdota de las ranas:
Un día un niño se encontraba triste porque habia muerto su rana, se tiro a llorar y ya no quería jugar, llegó otro niño y lo invitó a divertirse, el primero se negó a acompañarlo, así que su nuevo amigo le dijo: " busca a otro niño que nunca haya perdido nada ni a nadie, entonces te dejaré llorar todo lo que quieras". El niño corrío preguntando por toooda la ciudad, pero nunca encontró alguien que le dijera que no habia perdido nada, así que entendió que no es la primera ni la última persona en perder algo.
Tras la anécdota enteníó que no podía sumirse en la propia cmpación de ella misma, se puso de pie y con un miedo inmenso pero cn coraje dío el primer paso, aún sosteniendose de su nuevo compañero eligió dar otro, aún corre el dulce fluido por sus ojos pero también sigue caminando
No hay comentarios:
Publicar un comentario