Entrare, tomaré una fotografía y comenzaré a correr, cuando las gotas se detengan y el corazón se recueste, abriré el sobre, la trozaré, la armaré y la analizaré.
Después de unos días, la sigue mirando, sólo ve neuronas, ideas y planes, algo, gris, borroso y sin forma. Mientras su mirada recore aparecen miles de sinapsis. Al final se da cuenta de que nada tiene sentido, todo es confuso, los ideales y las acciones no se relacionan jamás, la realidad se aleja de la ilusa proyección de ellos mismos, la vida escurrió entre sus manos y sus labios, sin contar las manos externas.
Es hora de ver su propia fotografía, las mismas señales e impulsos, nada cambia, todo es estático, las dirige al Sol, las contrapone, y son idénticas, ambas presenatn un vago y pequeño recorte de algo que luce como sombras, seres inteligibles e inconcientes.
Uno de los dos toma su recorte, lo guarda en la memoria, lo troza, lo quema y esparce las cenizas llevandose impreso solamente el recuerdo en la memoria y el tatuae del polvo en los poros de la piel, el otro sigue sin saber que hacer con el recorte.
Esperara pacientemente hasta que los caminos y las impresiones sean menos latentes en el recuerdo, más imperfectas las líneas del destino, uno de los dos regresa a ver el recorte, dándose cuenta de que la fotografía lleva una leyenda por detrás "jamás, fue y o será".
Ambos se convencen de que un rayo de luz toco el papel, la foto se veló y la historia nunca existió.
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