Vacía, desolada, medio muerta y enferma del alma, esto es lo que queda de un alma traicionada, un alma que asustada por el tiempo huyó a las parte más alta a quitarse la vida, sin siquiera pensar que ya lo estaba, lo ha estado siempre, desde que dejo que los demás la olvidarán.
Esa alma que ya no es porque existe, pero no es más que un desperdicio de tiempo y espacio para el resto de la humanidad, porque ya nis los incesantes y fríos gritos de bukowski, ni las melosas palabras de una feminista Doris Lessing ni el más cruel poema de Sabines han logrado que tenga ganas de tener ganas.
Suspendida entre su mente, atrapada en un cuerpo .......
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