20 ene 2008


Tiempo tras tiempo, ciclos infinitos de acciones, dolores y razones. En un horizonte ya cortado por imposiciones de aquellos a los que escuchamos esperando respuestas. No existe en el fondo –si es que lo hay- un modo de rellenar ese vacío inmenso que parece un agujero negro.

Desasosiego penetrante, pensamientos infundados, agujas clavadas en cada una de las vértebras recordándome a cada momento el pasado. Un pretérito insospechado, uno que nadie imagina, aquel no mirado por lo demás, aquél no detectado ni siquiera por ti mismo, ese que se ha cubierto con una máscara de felicidad, agrado y amor, para así no ser molestado con cuestiones absurdas, compadeciéndote de ti, como si ellos no llevaran la misma carga encima.

Insanos mentales, es como llamaron a quienes se atrevieron a expresarse, transmitirlo y compartirlo, el dolor se distingue por ser desagradable para el resto, yo lo miro diferente, de él se aprende. La única manera de no vivir cíclicamente es entenderlo, aceptarlo y recordárnoslo siempre, sin permitirle que ciegue nuestro camino ni ponga más obstáculos.


No hay comentarios: